miércoles, 7 de agosto de 2013

Y me caí



La pinche ironía, justamente ayer escribí un post sobre lo que estaba pasando con esta morra, hoy me desperté con una pelea interna de que ya no me debería de clavar y al final me valió y me fui por la fantasía.   Fuimos a comer, nos besamos, terminamos de comer, fuimos a su casa a esperar a que saliera su vecina para darle un raite al trabajo y en ese lapso hablamos de lo que pasaría con nosotros.   Me pregunto qué íbamos hacer y le dije que haríamos lo que ella quisiera.   Pude ver en sus ojos que quería terminar eso que teníamos para ella poder resolver sus problemas y seguir adelante.   Pero no lo hizo, pero ambos interpretamos nuestras miradas y supimos que era momento.   Le dije que estaba bien, que yo la podía esperar, pero que no iba a esperarla para siempre.   Entramos a su casa porque ambos ocupábamos usar el baño, yo me dirigí a la cocina para lavarme las manos y note que no había agua.   Ella salió del baño y dijo “no te sientas mal loquillo”-o algo así, ya no recuerdo-, se paró frente a mí y me tomo de las manos.   La bese y le dije que lo intentáramos pero con más calma.   Dijo que sí.
   Nos quedamos de ver después del trabajo, pero durante ese inter algo no se sentía bien, algo puso mis sentidos en alerta y me decía que ya era hora del final.   Llegue a su casa, estuvimos platicando, beso y beso y cosas no aptas para menores de edad y regresamos al tema de la tarde, que deberíamos terminar esto.   Esta vez por fin tomo valor y me lo dijo, que debíamos terminar esto para que ella pudiera aterrizar y tocar tierra y acomodar su ser.   Puse un playlist de despedida y nos acurrucamos.   Durante ese playlist nos abrimos y dijimos lo primero que se nos venía a la mente sobre la situación.   Le dije que desde agosto del año pasado había pasado por situaciones parecidas, pero el dolor seguía siendo el mismo.
Me vestí mientras sonaba de fondo la rola Everything’s Magic de Angels and Airwaves.   Me coloque la camisa con su ayuda, empecé a abrocharme los botones de la misma y fue cuando la vi, con la mirada perdida.   Tal vez fue cuando se dio cuenta de esto llegaba a su fin.   Termine de alistarme, recogí mis lentes y mis llaves, tome el celular y justo cuando termino la canción lo desconecte de la bocina.   La voltee a ver y seguía con la mirada en el vacío, le dije que ya me iba, se levantó y me acompaño a la puerta.    Esa maldita puerta, cuantas veces no la crucé con un sentimiento parecido.    Me le quede viendo a la puerta y me llene de tanta tristeza que se me salieron las lágrimas.   Me volteo a ver, me abrazó y me dio un beso.   Abrí la puerta, tome valor y la cruce, escuche voces en la parte de afuera, la voltee a ver y solo le dije: que pases buenas noches, me sonrió con cara de mames –pero de esas tiernas- y me fui dejando lo que más quería en aquella puerta.

Lo interesante es que esta misma tarde tuve una imagen de esta misma escena en mi mente

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