jueves, 25 de abril de 2013

Amor de Cantina - parte 2

Amor de Cantina -  parte 1.   Leer primero

Y desde ese momento se dio cuenta que se sentía como estar enamorado, era esa sensación de saber que lo que estaba frente a el era algo fuera de lo común, una persona con un gran corazón y con un pasado que nunca hubiera imaginado, una persona que salio adelante, que se supero y que nunca olvido ni olvidara de donde vino. Fue cuando se dijo “me gustaría el poder compartir nuevas experiencias y aventuras con ella y que ella comparta las suyas conmigo”.
Se vieron a los ojos, se despidieron y cada quien tomo su camino. Metió la mano a su bolsillo para sacar las llaves de su auto y encontró una pequeña nota que decía: “podrás encontrarme en este bar cuando desees, pero nunca nos volveremos a ver”, volteo a la esquina y ella ya no estaba, corrió para alcanzarla pero era demasiado tarde, había desaparecido como un fantasma. Regreso a su auto y condujo a su casa. Se sirvió un trago en honor a ella y se le escapo una pequeña sonrisa. Se termino su bebido, se acostó en su cama y le dedico un ultimo pensamiento antes de caer dormido. La noche siguiente paso frente al bar solo para encontrarlo cerrado, simplemente pensó que no abrían ese día y regresó a su casa a dedicarle otro trago a esa hermosa mujer. Decidió darse otra vuelta por el bar al pasar los días pero igual lo encontró cerrado. Sintió como la tristeza recorría su cuerpo, se perdió por unos instantes y no logro ver un moño negro que colgaba de la puerta. Condujo de regreso a su casa y le dedico una botella, una lagrima y un suspiro. Pasaron los meses y al salir de una reunión de con sus amigos, el destino lo coloco frente al bar, el que para su sorpresa estaba abierto, recordó a aquella hermosa mujer y decidió entrar para ver si la podía encontrar y verla a los ojos y perderse en ellos como lo había hecho antes. Entró al bar, se sentó junto a la barra y pidió una cerveza, en lo que esperaba dio un vistazo rápido al bar buscando a la dueña de aquellos ojos pero no la encontró. El cantinero le entrego su cerveza, el le pago con un billete de 50 y le dio un trago a la cerveza. El cantinero le dejo el cambio en la barra y atendió a otra persona dejándolo con su soledad. Miro fijamente su cambio, un billete de 20 y una moneda de 10, tomo la moneda y se puso a jugar con ella, a girarla sobre su eje. Pasaron unos segundos, miro a su izquierda y derecha, levanto la mirada y fue cuando la vio.
Ahí estaba ella, con una enorme y bella sonrisa, viéndolo fijamente a los ojos, esos ojos tan bellos en los que había deseado perderse otra vez y en los que se perdió de nuevo. Le hablo al cantinero para preguntarle sobre la mujer de la foto a lo que le respondió: “es la hija del patrón, falleció hace unos meses”. Sintió un vacío en su pecho al mismo tiempo que su corazón se partía en mil pedazos, fue tanta su tristeza que una lagrima rodó por su mejilla, el cantinero lo vio y le preguntó ”¿se encuentra bien amigo?”mientras secaba un tarro con una toalla, “Si”-respondió el -”me recordó a una vieja amiga”. Termino su cerveza y se fue con lagrimas en los ojos.
Volvió a la semana y ahí se le puede encontrar aun, sentado junto a la barra, apreciando la foto de una hermosa mujer en un vestido rojo, hipnotizado con su sonrisa, perdido en su mirada, esperando.

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