jueves, 3 de noviembre de 2011

de Amores parte final - Lejos de Casa

Después de dejar a Alejandra, como dijo mi mamá, caí en colchon y empece andar con mi amiga la que había venido de visita a ensenada, en un principio no quería ya que seria volver a lo mismo que paso con Alejandra, un amor de lejos.   Decidí intentarlo y a los pocos meses pedí mi transferencia a Aguascalientes en Octubre y hasta febrero pude ir de nuevo a Aguascalientes.   En Marzo me preguntaron si aun me quería ir a Aguascalientes y de ser así estaba condicionado a estar allá mínimo un año, accedí ya que quería estar acá con ella, si aun estoy en Aguascalientes.
   Le di la noticia a mis padres los cuales no estuvieron de acuerdo, en especial mi mamá.   Mi viví el primer mes allá en su casa en lo que encontraba un lugar para mi.  Quería un lugar para mi solo, no quería compartir con nadie, quería poder andar encuerado por la casa a la hora que quisiera, los días que quisiera, que tuviera patio para poder hacer una carnita asada cuando quisiera y encontré el lugar perfecto.
   Pasaron los días, las semanas y sentía que andábamos como un pareja de casados compartiendo gastos para sobrevivir y haciendo lo que nunca hice en mi relación pasada, hablar con mi novia.

pasaron los meses y la idea de vivir solo me estaba saliendo caro, apenas me alcanzaba el dinero y cuando salía no podía pistear mucho ya que tenia que guardar para poder comer en la semana.   Había quincenas en las que al día siguiente de pagar ya solo me quedaban 600 pesos para comer y transportarme al trabajo para quince días.   El problema del dinero me empezó frustrar y lo cual hizo que me empezara a sentir incomodo en la relación.   La preocupación del dinero me empezó a quitar el sueño lo cual hacía que estuviera cansado  y que solo me dieran ganas de dormir.   Al final decidimos terminar ya que ni ella ni yo nos sentíamos a gusto, no le prestaba la atención que se debía, ni la trataba como se debía, debo decir que a sido el primer rompimiento maduro que he tenido, no caprichos ni rencores.

Ella y yo aun seguimos siendo buenos amigos, que puedo decir, trabajamos en la misma oficina y tenemos el mismo grupo de amigos, y lo interesante es que nunca hay tensión ni incomodidad entre nosotros, creo que se debe a que en primera fuimos buenos amigos y siempre fuimos nosotros mismos en nuestra amistad y relación,

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